martes, 8 de julio de 2008

Lo Que Me Faltaba...


¡Coño lo que me faltaba! ¡Auditoria! Si decía yo, que la vaina estaba ya muy buena en el trabajo como pa’ que no me echaran la lavativa. Menos mal que sapiaron a tiempo, así tengo chance pa’ guardar mis almanaques, mis recibos de pago, mis facturas, y acomodar un poquito el cubículo. Jacinto me echó el cuento de la auditoria, y hablé con Roger pa’ que me ayudara a limpiar la computadora. Me anda borrando todo los archivos (Videos, presentaciones powertpoint, fotos de modelo) Y bueno, gracias a Dios que yo no soy tan sanganón como los demás que le han echado gasolina al CPU pa’ prenderlo en candela porque, resulta que tienen tantas vainas “ilícitas” en ellas que la única forma de borrar todas las evidencias es esa.

Yo casi no tengo más nada que temer. El único peo que en realidad tengo es que tendré que calarme al rolitranco de jalabola odioso ese del Omar. Ese bicho es una sanguijuela, solo sirve pa’ hablar paja de los demás, y verga que me arrecha a mí es que le digan a mi Patroncito Jefe lo que no es. Yo estaba pensando ir a la oficina del gran jefe pa’ adelantarme a los hechos pero, Jacinto insiste en que uno tiene que pasar estas ronchas con la frente en alto. Y bueno pues, aquí ando cagao porque mi maquina es la próxima, y el bicho ese ya me está mirando… ¡Ay maíta… Protéjame con todos los santos! Porque si me botan la Yhajaira me mata.

Si mi gente... ¡!Ni quiuno juera!!!!


Gumercinto Tápia
Venezolano de Orgullo
Trabajador por guevón :S

sábado, 5 de julio de 2008

¿Quíen Me Puede Prestar Rial?


¡Ay Dios mío! Cargo un apuro de plata, necesito seis palos pa’ arreglar el choque del carro porque, no les eché el cuento. El vergajo del Janixio andaba con el Yohairo el jueves por Charallave, dizque visitando a las “noviecitas”. Pues bien, como la novia de Yohairo andaba medio obstiná con él, se vio obligado a impresionarla picando el carro con el de su antiguo novio (Que anda echándole los perros otra vez). ¡Yo lo que tengo es un Fiat 147 ‘89 y el muy coño e’ madre lo puso a correr contra un Mustang Cobra ’00 en la autopista! Y bueno… Se descuidó y casi se mató. Lo arrecho es que cuando vi el carro me iba a dar a una verga, gracias a Dios que el coño e’ su verga ese no se hizo ni un rasguño, pero cuando le dije “!Coño Yohairo tu eres un carajito pa’ andar con esos inventos, casi te matas! ¡!Y me jodiste el carro!!” Y él, bueno, muy forondo me dijo que no es ni el primer ni el último hijo que le choca el carro al papá… Me provocó meterle un coñazo, pero como el psiquiatra me dice que en esos momentos tengo que contar hasta 10 pa’ calmarme, conté hasta 100… Y después; me le pegué atrás pero no lo alcancé (Salió corriendo, huyendo de mí… Y bueno, tá más joven que yo)

Pues bien, toy buscando quien me preste la plata, y no consigo. Pa’ más colmo la Yhajaira me tiene harto con el macán de los riales “que ella necesita” pa’ comprá el kino, el triple gordo y jugar barajas, pero yo le digo que coño, que eso no se lo saca nadie; que de los juegos de azar solo queda el gasto, y pa’ mí es más importante ir ahorrando en lo que pueda pa’ completar la plata que necesito pa’ pagar el choque, pero ella insiste en la idea de que la Virgen le va a hacer el “milagrito” con el kino ¡Sí… Cómo no!

Lo peor de todo éste chiste es que en realidad, no ando buscando la plata para pagar la latonería del carro mío, sino pa’ pagarle al tipo al que le llegó el mentepollo éste del Yohairo. Y bueno, más triste es que no me quedó consuelo porque, hablando con Jacinto, pa’ desestresame, se me voltea la sopa cuando me dice, de lo más tranquilo:

-¡Pero Gumercindo! Pareces guevón. Juégate un tripe y listo, pagas el choque.

¡Noooooo síiiiiii…! Ni que uno fuera :S


Gumercindo Tápia.
Venezolano de orgullo.
Buen padre con malos hijos.

miércoles, 2 de julio de 2008

Hasta Caricantándoles


Hay que ver que estos hijos de uno son la vaina más mal agradecida del mundo. Uno que siempre les anda diciendo, aconsejando, les consuela y les hace caso, les da plata pa’ que se compren sus cosas; jamás recibe esa retroalimentación que debería haber en las familias. Mis hijos son un caso, para hablar con ellos es todo un procedimiento. He tenido que aprender todo tipo de jergas, modismos, estilos de habla y hasta he tenido que ponerme a decirle las cosas catando reggetón pa’ que me hagan caso.

Y es que esa la única forma de que internalicen lo que uno les dice. Imagínense, yo me fijé que mi hija mayor y el segundo (Janixio) se la pasan tarareando por toda la casa las canciones del tipo ese pelón que vive en la Calle 13. El Janixio es uno que vive diciendo “se te ve la raja, la paltidura, la que divide la holgura de tu blancura” cuando ve a la madre caminando en paños menores por la cocina (Arrecha porque no tiene plata pa’ jugá rume ¬¬) ¡Que muchacho tan falta e’ respeto Dios! Y después dicen y se quejan de porque uno le mete sus coñazos.

La Maritza… ¡Ay! No… Ese es otro cuento. Bueno, esa sí que me tiene preocupao. Ni les digo; el otro día andaba tarareando una canción que decía que “hoy era noche de ustedes saben pa’ qué”. Pues entonces, así que yo, comencé a escuchar la musiquita esa pa’ poder entenderlos y comunicarme con ellos (Ya que Jacinto me dijo que es muy importante mantener niveles adecuados de comunicación con los hijos para que, en momentos de difícil atención confíen en uno pa’ lo que sea). Así entonces descubrí los beneficios de andar por la casa “sandungueandoles” las cantaletícas con algo de ritmo, porque como ellos repiten las canciones todo el tiempo pues, seguramente repiten en la cabeza lo que yo les digo para su bien.

Yo andaba muy confiado de mi teoría –y más que todo después de tanto hablar con mi compadre Jacinto- pero, hubo una noche en que la coño e’ madre de la Maritza (Esa no tiene otro nombre), tenía una fiesta por ahí y supuestamente se iba a re-encontrar con su antiguo novio. A mí me costó un bolón ver que ella lo dejara. Le vivía diciendo, “!Mija! Ese es un vividor, lo único que hace es pedirme prestao, y se la pasa por toda la casa comiéndose la comida… La otra vez lo caché jartándose el jamón… ¡No, no, no no noooo! Deje a ese vergo mija, hágame caso… ¡Medítelo hija! Medítelo.

¿Y ustedes saben señores, que me ha dicho la descarada esa? Se volteó, me miró a los ojos riendo antes de salir por la puerta, y me dijo: “¡Ay! Papá, no se me preocupe que ya me lo medí… Y me cabe completíiiiiiiico…!”.

¡Nojoda! ¡Ni quiuno jueeeeera! :@


Gumercindo Tápia.
Venezolano de orgullo.
Buen padre con malos hijos.

martes, 1 de julio de 2008

Ni En El Almuerzo Pues

Yo no sé si soy el único en Venezuela que se bebe una o dos cervecitas a la hora del almuerzo, porque, aquí en este país sufrimos más cuando hay ley seca y escasez de aguardiente, que cuando aumentan el precio de la gasolina o nos atracan. Pues, hoy en la mediodía, Jacinto como siempre me dice que vayamos pa’ que la vieja Sandra a almorzar. Yo aprovechando que no traje comida –porque la mala madre de la Yhajaira no hizo comida anoche porque llegó arrecha de que Cecilia, supuestamente porque perdió 70mil bolos jugando barajas- me fui con mi compañero de tragos a comer en el comedor popular que queda cerca de la Baralt. Bueno, entonces, mientras esperábamos que nos sirviera, pedimos dos guayacolitas bien frías (Polar tercio), y comenzamos a echar cuento, cuando veo que Jacinto pela los ojos y me dice.

-¡Gumercindo! Escóndete ven… Allá viene el jefe.

Y cuando me dijo eso, yo no pude reaccionar a tiempo (Porque tenía empiná la botella cuando me dijo) y he pegado yo el brinco señores, cuando vi a mi patroncito jefe caminando por la acera. Él no se hubiese dado cuenta de mi presencia, sino me hubiese atragantao con la cerveza, escupiéndola y tosiendo con fuerza.

-¡Muy bonito Gumercindo! ¿Esto es lo que haces todos los días en vez de trabajar? ¿Ah? ¡Es que no hay respeto Dios!

El patroncito jefe siguió después de regañarme, y yo bueno, ¡Si que estoy salao! Porque me vio a mí nomás. El Jacinto de vivo salió pal’ baño y no lo cacharon. Por eso, yo fui el que tuve que calarme la cantaleta de la Jefa de Recursos Humanos en la oficina, después que llegué.

Me provocó decirle que, en mi horario de descanso puedo hacer lo que sea, pero ella se afincó diciéndome que me iban a amonestar si “persistía” con mi costumbre de tomar cervezas en el horario de trabajo.

¡Va pues! Ahora si me acomodé yo. Yhajaira no me deja beber en la casa con Jacinto, Joseíto y Rogelio, y en el único sitio donde me podía echar una pa’ quitarme el calor, ¡Puffff! Me cachan, y se acaba el encanto.

Así pues gente, cuidado los ven por ahí haciendo lo que supuestamente, no se debe.

¡Ni que uno fuera!


Gumercindo Tápia.
Venezolano de orgullo.
Trabajador por obligación.